martes, 21 de marzo de 2017

Religión

Religión

    
  *La llegada de la esperada libertad de culto
  *Rehabilitación de la religión
  *Diversidad y nuevos participantes
   *Situación actual
La llegada de la esperada libertad de culto
En 1988 Rusia celebró el primer milenio de la entrada a gran escala del cristianismo en su territorio y el veinticuatro de agosto de 1990 fue suprimido del Consejo de Ministros de la URSS el Consejo para Asuntos Religiosos. Durante los setenta años anteriores a esa fecha la religión, el clero y hasta la propia fe estuvieron perseguidos de algún modo hasta que por fin llegó la tan esperada libertad de conciencia y de culto, libertad que a su vez sirvió de prueba de fuego para los representantes de todas las confesiones de Rusia. Por un lado había problemas materiales ya que muchas iglesias, monasterios, mezquitas, sinagogas y otros templos estaban en ruinas; asimismo había que volver a crear seminarios y otros centros educativos religiosos. Por otro lado, en comparación con la época de los últimos zares rusos, los Romános, las confesiones tradicionales del país tenían que adaptarse a las nuevas condiciones de una Rusia democrática, a la globalización y a la secularización de la conciencia y a la divulgación del politeísmo.
Rehabilitación de la religión
A finales de la perestroika tanto para los creyentes como para los ateos la religión se había convertido en una parte de la ideología o de la cultura (y antes la religión se entendía solo como la ruta hacia el Dios, hacia la salvación de alma). Esta actitud hacia la religión se venía formando en muchos países occidentales desde los años sesenta del siglo XX. En el caso de Rusia a finales de los ochenta la religión desempeñó un papel esencial en la formación y el fortalecimiento de la conciencia nacional de muchos pueblos que vivían en el territorio del país.
Como consecuencia, en el Estado empezó un proceso de rehabilitación de la religión. En 1988 se celebró el primer milenio del “bautismo de Rusia” y se empezaron a restaurar y a abrir tanto iglesias (no solamente ortodoxas, sino también católicas y protestantes), como mezquitas y templos budistas. Los misioneros extranjeros empezaron a frecuentar Rusia y se les permitió no solo comunicarse con los creyentes, sino además el acceso a colegios y centros docentes superiores para que distribuyeran literatura religiosa y hablaran sobre la fe. Podían incluso transmitir sus sermones por televisión.
Casi todas las organizaciones religiosas registradas actualmente en Rusia aparecieron en aquella época, durante los primeros años de la libertad de culto. Desde el año 1992 no han surgido muchas comunidades nuevas de esta índole.
Diversidad y nuevos participantes
Los ciudadanos de la Unión Soviética esperaban encontrar en los valores religiosos "tierra firme", algo a lo que agarrarse cuando las instituciones sociales, políticas e ideológicas colapsaron. No en vano a principios de los años noventa ganaron mucha popularidad diferentes magos, adivinos, astrólogos, curanderos y personajes similares. Algunos de ellos llegaron a intervenir en estadios, sus sesiones se transmitían por la televisión y sus libros se editaban en tiradas de millones de ejemplares.
El tradicionalmente amplio abanico de las confesiones de Rusia (ya antes de la revolución de 1917 en Rusia había más de veinte movimientos religiosos diferenciados) se enriqueció en los noventa con decenas de nuevas corrientes. Unas venían del extranjero, como las llamadas “sectas totalitarias”, por ejemplo, Aum Shinrikyō o Verdad Suprema y la Iglesia de la cienciología, mientras que otras tenían sus raíces en Rusia, como la Hermandad Blanca.

Situación actual
En 1997 se aprobó la vigente Ley de Libertad de Conciencia. Este documento prohíbe de hecho la actividad de los misioneros extranjeros en territorio ruso, priva a las organizaciones religiosas que existen oficialmente en Rusia desde hace menos de quince años de los derechos civiles esenciales y obliga a las comunidades independientes a unirse a las comunidades religiosas ya existentes desde la época soviética.
La figura más importante de la vida de la nueva Rusia entre los representantes de diversas religiones fue, sin duda, el patriarca Alejo II (“Alexí II” en ruso). Durante dieciocho años no solo encabezó la Iglesia ortodoxa rusa, sino que fue una autoridad espiritual muy importante en un país que dejaba trabajosamente su pasado ateo. Durante su patriarcado, en Rusia se abrieron miles de iglesias y monasterios y la gente volvió a los templos. Uno de los aspectos clave de la actividad de Alejo fue la reunificación de la Iglesia ortodoxa rusa, dividida en varias partes. En 2007, se produjo la unificación largamente esperada de la Iglesia ortodoxa rusa fuera de Rusia con el Patriarcado de Moscú. El Patriarca buscó también la vuelta de los “viejos creyentes” al seno de la Iglesia, aunque en este caso el esperado reencuentro no llegó a producirse.

Resultado de imagen para rusos religion


No hay comentarios:

Publicar un comentario